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Leopoldo Marechal
Argentina
A la peona Ezequiela Farías
Nació y murió junto a una vaca. Entre sus manos duras, la suavidad del mundo tomó formas de vaca.
Un silencio de vaca la ciñó hasta los pies como su delantal: un silencio cantante, más puro que la égloga.
Delante de sus ojos, los días y las noches australes desfilaron como vacas macizas.
La tierra en que hoy descansa -gorda, sumisa y útil- se parece a una vaca.
En Epitafios australes La Prensa, Buenos Aires, 31 de enero de 1954 - Antología poética, Buenos Aires, Ediciones de La Flor, pp. 84/85
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